Fotografía en color a partir de blanco y negro
Carlos Jurado
La fotografía en color es posible gracias a los tres colores considerados como primarios de la luz: rojo, verde y azul. La suma de ellos en iguales proporciones produce la luz blanca; mezclados en diferentes proporciones reconstruyen los restantes colores del espectro. Este proceso se conoce como aditivo.
La separación de colores de una imagen a reproducir por medios fotográficos tiene que hacerse necesariamente a través de filtros de los colores mencionados, pero su impresión requiere de otros, conocidos como complementarios, y que son: el amarillo, complementario del azul; el cian, complementario del rojo y el magenta, complementario del verde.
Estos complementarios obran en sentido inverso. Mezclados en iguales proporciones dan por resultado el negro, pero en las adecuadas, de acuerdo a la imagen a reproducir, reconstruyen todos los demás colores. Este proceso se conoce como sustractivo.
Todos los procesos antiguos de color fueron aditivos.
A la emulsión sensible en blanco y negro se antepusieron pantallas (separadas o integradas a ella), a través de las cuales se hacía la toma y que se fabricaron de diversas maneras. En algunos casos con granitos microscópicos de fécula de papa y en otros a base de líneas o cuadrículas de los colores rojo, verde y azul. Estos granitos y líneas actuaban como filtros de separación y, como en el proceso de revelado el negativo se invertía, producían una transparencia de colores.
No obstante las limitaciones de estos sistemas, entre ellas la densa coloración de los filtros y la baja sensibilidad de la película que entonces obligaban a exposiciones muy lentas, con ello se obtuvieron fotografías de gran belleza.
Entre los sistemas aditivos más recordados sobresalen el autocromo de los hermanos Lumière, el de granitos de fécula dispersos y el Dufay, a base de un mosaico geométrico.
Ningún proceso aditivo es hoy vigente, excepto el utilizado en la televisión a color.
Algunos de los sistemas que hemos experimentado se basan en estas viejas formas de aprehender imágenes.

Sistema aditivo de pantalla
1
Preparación de los granos
Tres pequeñas porciones de fécula de papa (puede
sustituirse por harina de arroz) se tiñen por separado
de rojo, verde y azul, y se dejan secar.
Se vuelven a moler en un mortero, o con una botella
sobre un vidrio, y se tamizan a través de dos lienzos
con distinta trama para obtener dos porciones de
granitos de diámetros diferentes. Se mezclan los
granos de distintos colores en partes iguales, los más
gruesos y los finos por separado, y así tendremos dos
tantos de una mezcla de color neutro a la vista, pero
con cada uno de los colores bien definidos si se
observan con aumento.
2
Fabricación de la pantalla
A un trozo de acetato o mica transparente cortado al
tamaño del formato de nuestra cámara, se le aplica una
capa de barniz del usado para madera. Esta capa debe
ser delgada pero de cierta consistencia, que sólo con
la práctica podremos determinar. Para esta aplicación
un pequeño rodillo es lo más adecuado. Esta capa de
barniz se deja airear un poco cuando se torna
mordente, se vierte sobre ella una cantidad de la
mezcla más gruesa, extendiéndola suavemente con los
dedos o con una brocha muy fina para que se
distribuya por toda la placa en forma homogénea. Se
retira el excedente y se vierte en seguida la mezcla más
fina repitiendo la operación. De esta manera se
bloquean de alguna forma los intersticios que quedaron
entre los granos más gruesos, impidiendo el paso de la
luz blanca.
3
Utilización de la pantalla
Como esta pantalla durante la toma, debe anteponerse
a la película en contacto estrecho dentro de la cámara,
lo mejor y más recomendable es habilitar una vieja
cámara de un formato medio, o construir una
estenopeica de cartón.
La pantalla, que será la misma que usaremos en todos
los casos, debe llevar en las esquinas unas marcas de
registro que aparecerán en el negativo y que son
imprescindibles para poder registrar con exactitud las
dos piezas (pantalla y negativo), para cuando su
reproducción, sean copiadas por contacto o utilizando
una ampliadora. Se da por entendido que para tener
este estrecho contacto, pantalla y película se colocan
entre dos vidrios, tanto para la toma como para el
registro posterior.
La reproducción se hace sobre papel fotográfico de
color de la manera habitual, buscando los filtrajes
adecuados.
Fragmento del texto “Los leones blancos de Baltur” (1983), en Carlos Jurado, publicado por la Universidad Veracruzana en 2010.